
•Título: Trono de Cristal.
•Título original: Throne of Glass.
•Autor: Sarah J. Maas.
•Saga: Trono de Cristal #1
•Editorial: Alfaguara.
•ISBN: 9788420403670
•N° de páginas: 527.
Sinopsis:
Un corazón de hielo. Una voluntad de hierro. Conoce a la
asesina.
Tras un año de trabajos forzados en las minas de sal, la
joven asesina Celaena Sardothien ha sido convocada por el príncipe del Reino de
Endovier. Celaena no ha acudido con la intención de acabar con la vida del
príncipe, sino con el deseo de conquistar su libertad. Si vence a veintitrés
asesinos, ladrones y guerreros en una competición de vida o muerte, será
liberada de prisión para ejercer como campeona real.
El príncipe la aconsejara. El capitán de la guardia la
protegerá pero algo maligno se esconde en el palacio de cristal, y está allí
para matar. Mientras sus competidores van muriendo uno a uno, la lucha de
Celaena por conquistar su libertad se convierte en una lucha por sobrevivir, y
en una incesante búsqueda del origen del mal antes de que destruya el
mundo.
Te presentamos a Celaena Sardothien. Bella. Letal. Destinada a la grandeza.
Opinión personal:
¡Por fin un libro con una protagonista hecha y derecha!
Necesitaba valentía, acción, puños y esas cosas que no encuentro en las novelas
que leo asiduamente, y Sarah J. Maas me dio eso y mucho más.
Lo primero que me llamó la atención de la historia es que
el personaje principal era una asesina. Sí. Celaena Sardothien mata como forma
de vida. Es una muchacha de casi dieciocho años, fuerte y decidida, pero al
mismo tiempo (y como nos muestra el narrador), tiene otro sentimientos. Es
bromista y cariñosa, aunque por la vida que ha llevado, ha aprendido a guardar
esas emociones bajo llave. Es inteligente, valiente, directa y confiada, pero
tiene miedos, como todos, lo que la hace más realista.
A lo largo de la historia se van introduciendo personajes
que apoyarán en algo a la asesina. Ya en un principio conocemos a Dorian
Havilliard, el príncipe heredero de Adarlan: un joven mujeriego y conquistador
que probablemente cree que puede tener a sus pies a cualquier mujer, hasta que
conoce Celaena. Aunque, desde mi punto de vista, puede que le atrajese por el
hecho de que su padre no la aceptaba, y era un modo de demostrarle su
disconformidad. Aún así, debo decir que el príncipe me volvió loca con sus
puntillos y los tiras y aflojas con la chica, pero sintiéndolo mucho por
los príncipes coquetos del mundo, me enamoré del capitán. Chaol Westfall,
capitán de la guardia y mejor amigo del príncipe es un muchacho responsable y
correcto de veintidós años que al principio se comporta con antipatía y
seriedad, pero luego se va disipando para dejar entrever algo de preocupación
en incluso cariño por la asesina, sentimiento que, en mi opinión, irá a más en
el segundo libro (o eso espero). Él va evolucionado más lentamente que el
príncipe, que parece enamorarse perdidamente de la asesina de un día para otro,
cosa que quizás debería haberse alargado un poco más, porque parece algo
extremista.
Hay otros personajes que se deben dest acar en la historia.
Tras varios capítulos nos presentan a Nehemia, la princesa de uno de los reinos
sometidos que organiza a los rebeldes contra el rey de Adarlan y que se hará
íntima amiga de nuestra protagonista; Nox, otro campeón, un ladrón extrovertido
y encantador que me cayó bien desde el principio; Caín, el competidor que
podría considerarse más fuerte en todo el torneo, creído y con claros problemas
de superioridad; y Kaltain y el duque de Perrington, un par de nobles que sólo
piensan en su propio bienestar.
Trono de Cristal está narrado en tercera persona, predominando la perspectiva externa de Celaena e intercalando fragmentos de Dorian, Chaol e incluso Kaltain, lo cual considero un recurso excelente debido a la importancia del personaje a lo largo de la novela.
Por otro lado, me han encantado los diálogos. Son frescos y
divertidos, y no pierden la esencia que el personaje le quiere dar. Cada uno es
como una pequeña descripción del hablante, y tiene una característica especial
que lo hace único. Sin embargo, he sentido la falta de extensión en las
oraciones. Me refiero a demasiados puntos y frases breves que a lo mejor
entorpecen la lectura y la hacen más pausada. Quizá demasiado.
La acción que se describe a lo largo de la trama es
explícita, aunque no tanto como para dañar la sensibilidad de algunos (la
imaginación puede ser muy poderosa si se deja llevar). Tiene lo justo para
fascinarte y aún así dejarte con las ganas de seguir leyendo. Desde el
principio, queremos saber lo que le pasará a la protagonista, conocer lo que le
deparará el futuro. Cuando empiezan a asesinar a competidores, tu cabeza
empieza a sospechar de distintos personajes, creando planes malévolos que a
veces no son como esperabas. La propia autora te ha presentado a los personajes
prácticamente en igualdad de condiciones, por lo que puedes pensar que uno es
el culpable y de repente, ¡ZAS!, no lo es.
Aunque la historia contiene detalles que profundiza
bastante, deja muchas ideas sin concluir, entre las cuales se encuentra el
curioso secreto de Celaena y su pasado escondido, o su historia con Sam. Puntos
que quizás tocará en los libros siguientes.
En fin, Trono de Cristal ha sido una
historia que me ha enganchado de principio a fin, que me ha enamorado y me ha
intrigado con su misterio, sus aventuras y su poquito de romance. Ojalá no
falte mucho para el segundo libro: Crown of midnight. Mientras
tanto, empezaré con los microrrelatos de la serie.
Por último, quiero decir que me ha gustado el hecho de que
la autora haya sido y sea una bloggera activa. ¡Escritores de blogger, podemos
tener una oportunidad!
Fragmento:
«—Celaena.
La chica parpadeó. Le ardían las mejillas. La expresión de
Chaol se suavizó.
—No es más que un hombre. Eso sí, un hombre al que deberías
tratar con el respeto que exige su rango —echó a andar de nuevo, aunque más
despacio—. Esta reunión solo es para recordaros a ti y a los demás campeones
por qué estáis aquí, lo que tenéis que hacer y lo que podéis ganar. No es un
juicio. Hoy nadie te va a poner a prueba.
Entraron en un largo pasillo y la asesina vio a cuatro
guardias apostados ante las enormes puertas de cristal del otro extremo.
—Celaena —añadió el capitán, y se detuvo a unos metros de
los guardias. Sus ojos castaños eran intensos, profundos.
—¿Sí? —preguntó ella. Su pulso había vuelto a la
normalidad.
—Hoy estás muy guapa —se limitó a decirle antes de que se abrieran las puertas y echaran a andar.»
Almudena.